Dieta para un planeta yogui

Dieta para un planeta yogui

Por Ramesh Bjonnes

“Pregúntale a cualquier número de yoguis que describan sus dietas y recibirás respuestas tan variadas como los estilos que practican”.

Muchos tradicionalistas ven el yoga inextricablemente asociado con el camino sin carne, citando numerosos textos antiguos de la India para probar su convicción. Otros ponen menos énfasis en advertencias de siglos de antigüedad como: “el sacrificio de animales obstruye el camino al paraíso” (extraído de los Dharma Sutras) y más atención en lo que sus cuerpos dicen. Si comer carne produce salud y energía, argumentan, debe ser la decisión correcta para ellos y su “yoga”. Jennifer Barret, en el “Yoga Journal”.

Debe ser verdad que la dieta yóguica hoy en día, es tan variada como los estilos de yoga que practicamos, pero no fue así en el pasado. Los yoguis del pasado fueron, consistentemente, si no veganos, por lo menos vegetarianos.

Pienso que la principal razón para esta diferencia es que la mayor parte del yoga hoy en día está muy focalizada en el cuerpo, a pesar de que el yoga tradicionalmente ha sido enfocado en el espíritu. Las a’sanas (posturas de yoga), la dieta, el pranayama (técnica yóguica de control del aire vital) y la meditación se han practicado por razones éticas y espirituales, secundariamente para salud física y bienestar.

Aunque a pesar que muchos yoguis hoy en día claman lo contrario, las a’sanas fueron tradicionalmente practicadas como una preparación para la meditación, incluso el Hatha Yoga. De hecho, en el Hatha Yoga Pradiipika, Svatmarana, su autor, invoca los nombres de muchos de los sabios que vinieron antes que él. Su lista de nombres nos conduce a la conclusión de que el yoga descripto por Svatmarana es, por lo menos, contemporáneo a Patanjali (200 A.C.) cuyos influénciales yoga Sutras, de hecho, una codificación de teoría y práctica que ha existido en la India por muchos milenios.

En otras palabras, no concuerdo con aquellos que claman que el Hatha Yoga se desarrolló como una rama de la espiritualidad yóguica de la Edad Media.

Hatha Yoga, así como las enseñanzas de Patanjali, han existido en India por miles de años, desde los comienzos de la larga e ilustre historia del yoga.

Si leemos cuidadosamente el trabajo de Svatmarama, notaremos como sus tratados incorporan ideas de los más antiguos Yoga Sutras, los Yoga Upanishads, los Puranas, el Bhágavat Giita e incluso escrituras más antiguas.

Por lo tanto, en vez de ser un libro acerca del culto al cuerpo, el Hatha Yoga Pradipika conduce al practicante de la cultura del cuerpo hacia la cultura del alma. De hecho, los mismos Hatha Yoguis proclamaron que “sin Raja Yoga, el Hatha Yoga es inútil”.

En la India, es el antiguo Shiva y no Patanjali, ni los hatha yoguis, quien es considerado el rey del Yoga. Por eso, el primer verso del Hatha Yoga Pradipika dice: “Reverencias a Shiva, el Señor del Yoga, quien le enseñó a Parvati la sabiduría Hatha como primer paso para la cumbre del Raja Yoga”. Y al final del verso, se nos recuerda que en todo el Hatha Yoga “las prácticas sólo sirven para la obtención de Raja Yoga”. Esto significa, que la práctica de posturas de yoga ha sido tradicionalmente utilizada como una preparación para la meditación, para entrenar el cuerpo y la mente para sentarse por largas horas en meditación.

Por lo tanto, no debe sorprendernos que el canon yóguico, el Bhágavad Gita, es bastante directo en lo que los yoguis deben comer. Esta sublime y popular escritura nos enseña que alimentos sattvicos, como las frutas, vegetales, granos y productos lácteos, son buenos para el cuerpo, mente y espíritu, y que éste tipo de dieta promueve “vitalidad, salud, placer, fuerza, y longevidad”. Carne, pescado y alcohol, o alimentos tamásicos, por otro lado, causan “dolor, enfermedad, incomodidad”.

“Es querido por Dios, aquel que no tiene enemigos entre los seres vivientes, aquel que no es violento con ninguna criatura”.  Bhagavad Giita.

Algunos eruditos, sin embargo, apuntan a los primeros pueblos védicos y su lujuriosa cultura de sacrificar animales –por eso, ellos argumentan, no todos los yoguis eran vegetarianos–. Pero otros eruditos, incluyendo su servidor, dirán que la cultura yóguica en realidad tenía muy poco en común con la cultura védica primaria. Los pueblos nómadas védicos fueron cazadores y pastores, e importaron sus prácticas sacrificiales de afuera de India. Cuando ellos llegaron, unos 5.000 años A.C aproximadamente, los indios ya practicaban yoga, cultivaban arroz y habitaban en centros urbanos como en Mehrgarh (7000 A.C.), ciudad que hoy en día se cree que es una de las más antiguas del mundo.

¿Cómo sabemos esto? Evidencias arqueológicas apuntan a una forma temprana de práctica de yoga y meditación, unos 4.000 – 5.000 A.C., tiempo en el que algunos creen que Shiva, el Rey del Yoga, vivía en los Himalayas en el verano y en Kashi (Varanasi) en el invierno.

En otras palabras, dado que la tradición yóguica primaria se ha desarrollado independientemente de la tradición védica, ésta ha desarrollado sus propias sensibilidades peculiares, incluyendo una aversión por la carne y una inclinación por vaporosos platillos de arroz, chapatti, samosa, y lentejas. India fue, después de todo, la canasta de granos y vegetales del mundo en ese tiempo. (Consecuentemente, India también tenía la mayoría de la población del mundo, estimado que sea de sólo cinco millones de personas. Como hoy, sólo una pequeña minoría de esas antiguas personas practicaba yoga).

Conforme a los Puranas, Shiva, el mismo rey del Yoga, instruyó a las personas comunes a reducir su consumo de carne y vino, ni qué decir de los yoguis habitantes de las cuevas y observadores de la respiración.

Por lo tanto, es seguro asumir que por muchos milenios, los antiguos yoguis y tántricos vivieron la mayor parte del tiempo fuera de la cultura sacerdotal Brahmin, y que se les había enseñado a aborrecer la matanza animal. Con el tiempo, como algunos sacerdotes brahmines adoptaron ciertas maneras yóguicas, también se volvieron vegetarianos.

El Buddha y su amigo Mahavira –el fundador de la religión jainista, en la cual “ahimsa” o no  violencia es la piedra angular–, eran ambos yoguis vegetarianos. En su camino hacia la fama religiosa en la India y más allá, se volvieron infames por protestar contra la matanza védica de animales para sacrificio.

Sabemos que Patanjali, el gran erudito y yogui, enfatizó en su gran sistema denominado Ashtaunga Yoga que ahimsa, la práctica de la no agresión y no violencia, es un paso necesario hacia una sabiduría más elevada e iluminación. En otras palabras, el vegetarianismo es un principio importante en el yoga, debido a su base ética, no sólo porque era beneficioso para la práctica de yoga. Sin embargo, es improbable que Patanjali haya inventado el vegetarianismo yóguico, mucho menos que el haya inventado el yoga. Ambas prácticas han coexistido por muchos milenios.

“Mientras estemos viviendo en cuerpos físicos, seguiremos causando algún daño a otros en este planeta. Por lo que la práctica de Ahimsa se convierte en el intentar causar el menor daño posible. Todos saben que el comer en base a una dieta vegetariana utiliza la menor cantidad de recursos naturales y por lo tanto, causa la menor cantidad de daño al planeta entero”.

Jivanmukta Co–fundador, Sharon Gannon (Vegetarianismo y Yoga).

En otras palabras, si escuchamos atentamente a todo nuestro ser mientras estamos en medio de nuestra práctica de ásanas yóguicas, realizamos que estamos conectados con toda la tierra y sus seres y, por ende, naturalmente escogeremos causar el menor daño. En consecuencia elegiremos volvernos vegetarianos o veganos.

¿Mi experiencia personal? Me he vuelto vegetariano por razones éticas primero. Como un año antes de encontrarme con el yoga, pasé por un grande y moderno matadero. Cuando me di cuenta que estaba comiendo seres vivientes, tratados tan cruelmente, decidí dejar de llenar mi cuerpo con artificialmente coloreada y hormonalmente inducida carne muerta. Luego de esa experiencia, fue fácil para Patanjali convercerme de que ahimsa tiene mucho sentido yóguico.

“La única parte más importante de nuestra práctica de yoga es la adherencia estricta a la dieta vegetariana, una dieta libre de crueldad innecesaria, daño o injusticia. Ahimsa no es una parte opcional del programa, es el primer paso”.

Jivanmukta Co–fundador, Sharon Gannon (Vegetarianismo y Yoga).

Entonces, ¿los yoguis deben ser omnívoros, vegetarianos o veganos? Creo que la respuesta depende de dónde focalizamos más nuestra atención. ¿Escuchamos más a las necesidades de nuestros cuerpos, o escuchamos más a las necesidades más sutiles de nuestros corazones? ¿Escuchamos a las necesidades de la Tierra, o las necesidades de los animales o plantas? Creo que la respuesta depende de cómo escuchamos nuestros cuerpos, nuestros corazones y nuestro ambiente.

Se ha dicho que el gran yogui Caetanya Mahaprabhu tenía un corazón tierno que rescataba a las plantas que crecían en la carretera para evitarles el daño de las pisadas, de las patas y los carruajes.

Después de abrazar cuerpo, mente y espíritu como partes inherentes e interdependientes del cosmos, incontables yoguis han, por miles de años, escogido el camino menos cruel a la hora de seleccionar su sustento. Por el bienestar de la Tierra, sus cuerpos, mentes y espíritus, han practicado el vegetarianismo o el veganismo.

Pero no es una elección fácil: ¿los yoguis deben ser omnívoros, vegetarianos o veganos?

Yoguis contemporáneos omnívoros argumentan que debemos matar para poder comer. Otros argumentan que no pueden funcionar óptimamente sin comer carne. La verdad, independientemente de la dieta que tengamos, todos debemos matar a otros para poder vivir. Incluso un inspirador Buddha vegano tendrá que matar formas inferiores de vida para poder alcanzar la iluminación. Entonces, ¿Cuánta matanza nosotros, yoguis humanos iluminados, debemos permitirnos? ¿Una vaca o una zanahoria?

La respuesta tradicional yogui es que debemos matar algunos seres vivientes de la manera más humana posible para poder mantenernos con vida. Por lo tanto, es mejor comer zanahorias que vacas, debido a que las vacas son seres más complejos y conscientes que las zanahorias. Consecuentemente, los yoguis han sido tradicionalmente vegetarianos.

¿A qué parte de ti escuchas antes de comer? ¿Qué tipo de dieta las personas tendrán en tu planeta yogui ideal? ¿Por qué es impensable para la mayoría de las personas comerse sus propias mascotas pero no tienen reparo en comer vacas, gallinas y ovejas de granjas industriales? Si tienes dudas acerca de las ramificaciones éticas sobre matar animales, por favor, visita un matadero,  ¡luego decídete!

 

*Acerca del autor:

Ramesh Bjonnes es cofundador del “Prama Institute”, un centro holístico de retiro en las Montañas Azules de Carolina del Norte. Ramesh es un educador en salud yóguica certificado, columnista popular en tópicos de Yoga en “Elephant Journal”, conferencista en filosofía e historia del Yoga para instructores de Yoga y estudiantes en los Estados Unidos y Europa.

Ramesh practica Tantra Yoga y meditación desde 1974.

ramesh

 

 

 

 

 

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