Los fundamentos filosóficos del Socialismo Progresivo

LOS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL SOCIALISMO PROGRESIVO

Por Gaungadhara Deva

 

“El autor nos presenta las bases filosóficas del Socialismo Progresivo, un nuevo modelo socio- económico basado en la espiritualidad; desmitificando el principio espiritual y descartando al idealismo y al materialismo, un nuevo paradigma filosófico científico y racional llena el vacío ideológico de la humanidad”.

 

“Cuando el amanecer carmesí se refleje en nuestro rostros, debemos entender que el día entero nos pertenece.

La victoria será nuestra”.

Shrii Prabhat Ranjan Sarkar

 

  • En respuesta al vacío ideológico
El estudio de los fundamentos del Socialismo Progresivo requiere de un trabajo serio y profundo; exige, por tanto, esfuerzo y tiempo.

Prabhat Ranjan Sarkar, ideólogo de la Teoría de la Utilización Progresiva (PROUT), denominada por él mismo: “Socialismo Progresivo”, advirtió que hoy en día, la humanidad sufre un “vacío ideológico” como consecuencia del fracaso de diversas teorías o filosofías defectuosas. Según el autor, estas teorías filosóficas nunca fueron ideologías en el verdadero sentido de la palabra. El sentido genuino de la palabra ideología es “aquello que observamos en busca de guía e inspiración para movernos en la dirección correcta”. [1]

El estudio de los fundamentos filosóficos del Socialismo Progresivo le proporciona al ser humano una concepción ideológica completa sobre la naturaleza de la realidad y un cabal entendimiento de la posición en la que se encuentra en el proceso evolutivo, así como de cuál es su meta individual y colectiva; esta concepción es la más avanzada de cuantas existen en nuestra época debido a que tiene su origen en la ciencia subjetiva y objetiva y su comprobación en la realidad práctica.

 

  • Contexto filosófico

Los seres humanos habitan en la Tierra hace aproximadamente un millón de años atrás.

Diversos estudios antropológicos afirman que los seres humanos existen en su forma actual (homo sapiens), desde hace 195.000 años. El ser humano moderno es denominado homo sapiens sapiens; definido de tal manera debido a sus características anatómicas específicas y su comportamiento psíquico evolucionado.

Los seres humanos forman parte del proceso evolutivo de la naturaleza. La civilización humana ha sufrido un proceso de metamorfosis no sólo en su estructura física, sino también en su estructura mental, permitiéndoles desarrollar facultades intelectuales más refinadas y con ello, cuestionarse aspectos fundamentales de su existencia.

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos intentado comprender qué es este mundo y cuál es nuestro rol en él mediante la observación del mismo.

La filosofía aborda los problemas más generales de la concepción de la existencia. Las respuestas a los cuestionamientos existenciales esenciales han dado lugar a dos formas de pensamiento que han marcado profundamente la historia intelectual de la humanidad: el realismo materialista y el idealismo monista.

La visión atea de la ciencia no es nueva, ha sido diversamente articulada tanto en Oriente como en Occidente. La filosofía materialista parte de la afirmación de que la naturaleza existe: “Existen las estrellas, el Sol, la Tierra, con sus montañas y llanuras, con sus mares y bosques, con los animales, con el hombre dotado de consciencia, de la capacidad de pensar. No hay ni puede haber fenómenos o fuerzas sobrenaturales. Dentro de la gran variedad que la naturaleza brinda, el hombre no es sino una partícula, y la consciencia es una propiedad o capacidad del hombre. La naturaleza existe objetivamente, esto es, fuera de la consciencia del hombre y con independencia de ella”. [2]

Quienes consideran que lo primero es el principio material y que la consciencia es una propiedad de la materia, se sitúan en el campo del “materialismo”. Quienes afirman que la consciencia, el pensar, el espíritu o la idea, es anterior a toda manifestación, y que todo el mundo físico es derivado y dependiente del principio material, se sitúan dentro del campo del “idealismo”.

El idealismo supone que los objetos no pueden tener existencia sin que haya una mente que esté consciente de ellos. Para poder conocer las cosas, se debe tomar en cuenta la consciencia, las ideas, el sujeto y el pensamiento. Platón, Berkeley y Kant son algunos de sus representantes occidentales. El mismo idealismo, como corriente filosófica, se divide en dos ramas principales: el idealismo objetivo y el idealismo subjetivo.

El idealismo objetivo sostiene que las ideas existen por sí mismas y que sólo podemos aprehenderlas o descubrirlas mediante la experiencia. Para el idealista objetivo los demás son ideas sin cuerpo material.

Por otro lado, el idealismo subjetivo sostiene que las ideas sólo existen en la mente del sujeto: que no existe un mundo externo autónomo. Para el idealista subjetivo los demás son ideas que sólo existen en su propia mente. La principal característica del idealismo subjetivo es que todo gira alrededor del sujeto cognoscente (ser pensante que realiza el acto del conocimiento). El sujeto construye el mundo: no existen cosas por sí mismas sino que sólo existen cosas para nosotros.

El materialismo se opone al idealismo por la solución que da al problema de la fuente del conocimiento, de la relación entre la consciencia y el mundo exterior. El materialismo afirma que el mundo tiene existencia objetiva y que la consciencia es un reflejo del mundo. La materia es un concepto filosófico que sirve para designar al mundo objetivo.

Se podría declarar que toda la historia de la filosofía no es más que una incesante lucha entre estos dos campos, dos partidos: el materialismo y el idealismo, incluso en nuestra era.

 

  • Un nuevo paradigma filosófico: la Proposición Subjetiva Sintética Suprema – PSSS

La postura filosófica del Socialismo Progresivo no toma partido por ninguna de estas dos corrientes sino que se posiciona como un nuevo paradigma filosófico, valiéndose por sí misma. Shrii Prabhat Ranjan Sarkar la llamó la “Proposición Subjetiva Sintética Suprema”.

El trabajo intelectual más esencial de Shrii Prabhat Ranjan Sarkar se manifiesta en su tratado filosófico llamado “A’nanda Su’tram” compuesto de 5 capítulos y 85 “su’tras” o aforismos.

Generalmente, los tratados filosóficos están compuestos por cuatro secciones: ontología, metafísica, ética y epistemología. En adición a las cuatro secciones anteriores, el A’nanda Su’tram posee dos secciones más: psicología y culto espiritual.

Conforme a Sarkar, las posiciones del realismo materialista y el idealismo extremo son irracionales, parciales y carentes de base científica. La filosofía de A’nanda Ma’rga resuelve el problema de la relación entre la materia y la facultad cognoscitiva; la física cuántica, actualmente, ha contribuido grandemente en cerrar la brecha que se creía existía entre ciencia y espiritualidad.

Pero ¿Qué es lo que existe? La respuesta a esta pregunta entra dentro del dominio de la ontología.

El filósofo estadunidense Willard Van Orman Quine, define el problema ontológico de la siguiente manera:

“Un rasgo curioso del problema ontológico es su simplicidad. Puede formularse en dos monosílabos castellanos: « ¿Qué hay?». Puede además responderse en una sola palabra: «Todo», y todos aceptarán esta respuesta como verdadera. Sin embargo, esto es sólo decir que hay lo que hay. Queda lugar para discrepancias en casos particulares; y así la cuestión ha persistido a través de los siglos”. [3]

La filosofía de Sarkar comienza con la premisa de que consciencia pura es la raíz causal del universo y la base de todo ser. Basándonos en el principio “ex nihilo nihil fit” (latín), es decir, “nada surge de la nada”, concluimos que definitivamente “algo” debió de ser la causa de la manifestación del universo material que conocemos. Este es un principio metafísico que declara que ninguna entidad puede comenzar a existir a partir de la nada.

“Esta idea, generalmente atribuida al pensamiento oriental, puede también ser encontrada en el pensamiento occidental, desde Parménides a Alfred Whitehead, así como muchos otros astrónomos y físicos contemporáneos”. [4]

El fundamento de todo ser y la esencia del universo es denominada, en sánscrito, “Brahma”, el cual se compone de “Shiva” –Facultad Cognitiva/consciencia no manifestada− y “Shakti” –principio operativo/el aspecto de la consciencia que se encuentra activo−. “Shakti”, es el principio de Shiva, y ya que es su principio, ésta existe dentro de “Shiva”.

Shiva” y “Shakti” son dos aspectos de una misma realidad, no son entidades separadas, ni pueden ser separadas, son como el fuego y su calor, la leche y su blancura, como los dos lados de una hoja de papel. Por lo tanto, “Brahma es el compuesto de, el nombre combinado de, la facultad cognitiva/consciencia y el principio operativo”. Brahma no es una tercera entidad”. [5]

Shiva es consciencia, y como tal no podemos visualizar ninguna forma e imagen. De la misma manera sucede con Shakti, el principio operativo, sólo puede comprenderse como energía o principio invisible.

“El fuego es un objeto denso, y su atributo, la capacidad de arder, es también una cualidad densa. Sin embargo, ni siquiera se puede ver este atributo. Por denso que sea el atributo de algo, siempre será sutil en la forma. Una energía o principio nunca puede tener forma. No puede verse ni oírse”. [6]

Brahma, en su estado original, es una entidad sutil, sin forma, debido a que sus dos componentes son sutiles.

Sarkar menciona: “En cada acción, dos principios son requeridos, uno cognitivo y uno operativo. Supone que eres un operador de maquinarias, estás operando una máquina. En ese caso también dos principios trabajan. Tú operas la máquina conforme a los dictados de tu cerebro. Así, el poder de regulador de la máquina funciona como el principio cognitivo; los enlaces, estos son, los músculos con los cuales operas la maquinaria, son el principio operativo. El Universo también se ha creado por principios –el principio cognitivo, la Consciencia Suprema y el Principio Operativo, Shakti. A pesar de sonar dualístico en teoría, es monismo en espíritu”.

Es por esa razón que la filosofía de A’nanda Ma’rga es monismo absoluto. Brahma es dos en uno.

Sarkar aclara este concepto con la siguiente analogía: “Una hoja de papel tiene dos lados. A pesar de ser dos por el valor del argumento, no pueden ser separadas del papel como entidad. Quitar un lado del papel compromete la existencia del otro”. Ambos aspectos de Brahma son inseparables e interdependientes el uno del otro, como se ha mencionado en el ejemplo de la leche y su blancura. Estos aspectos son abordados filosóficamente con términos diferentes debido a una necesidad puramente teórica.

Físicos cuánticos como Amit Goswami y Maggie Goswami han declarado la caída de la ontología materialista como tal y han restaurado el papel de la consciencia en la cosmología científica. No es sorpresa que la cosmología explicada desde la física cuántica armonice con la antigua visión de tradiciones espirituales no dogmáticas.

El realismo materialista, realismo físico o realismo científico, sostiene que sólo la materia (y sus correlatos, la energía y los campos de fuerza) es real, y que todo lo demás es un epifenómeno; por otro lado, el idealismo sostiene que el principio inmaterial, el plano de las ideas es la única realidad y el mundo es falso. La filosofía tántrica, por su parte, sostiene una postura intermedia reconciliando ambas escuelas de pensamiento. En lugar de la materia, la Consciencia Trascendental actúa como fundamento de todo ser, y todo lo demás es un epifenómeno, la materia y el yo incluidos, sin negar la existencia del universo objetivo.

Prabhat Ranjan Sarkar declara: “Brahma es la verdad absoluta, el universo es también verdadero, pero relativo” [7]. Con esta declaración se le da a la materia el lugar correcto. El universo es también real, ya que Brahma es también el universo.

La primera expresión de la consciencia es pensamiento (Mente Cósmica/universal); “En las palabras de James Jeans, astrónomo contemporáneo: el universo comienza a verse cada vez menos como una gran máquina y cada vez más como un gran pensamiento”; el pensamiento concentrado se convierte en energía –de ahí la famosa declaración científica “todo es energía”−, y energía enfrascada es materia, por lo que la materia no es nada más que la forma más cruda o “visible” de la consciencia”. [8]

“Organismos complejos tales como los átomos, las moléculas, el tiempo y el espacio, seres vivientes, mentes y sociedades enteras emergen de la Consciencia Suprema a través de un proceso de transmutación y metamorfosis”. [9]

Sin embargo, el proceso evolutivo, conforme a la visión cosmológica de Sarkar, no culmina con la materia. La fricción interna dentro de la materia orgánica da lugar al surgimiento de la mente individual y, por ende, a la vida. La vida es la interacción armoniosa entre la mente y la materia.

El desarrollo de la vida desde su forma primordial hasta el ser humano moderno, con su estructura física compleja y su mente desarrollada, conforma la historia de la evolución biológica; no sólo la evolución de organismos fisiológicamente más y más complejos, sino también la evolución de mentes más y más sutiles.

Sin embargo, la evolución no culmina con la materia, sino que la naturaleza misma de la mente humana busca auto-trascenderse, liberarse y experimentar el aspecto infinito, ilimitado de su existencia; regresando nuevamente a su origen, la Consciencia, Brahma. El físico Amit Goswami, le llamó auto-referencia, al re-conocimiento, la apercepción de la realidad tal y como es. Por lo tanto, la visión de Sarkar de la creación es cíclica, la Consciencia pura da lugar a la mente universal que, a su vez, da lugar a la materia. En el viaje de retorno, la mente evoluciona de la materia, para luego volverse nuevamente consciencia. Brahma es el punto de partida y Brahma es el punto final.
La filosofía materialista sólo comprende la tercera de estas etapas: la transformación de la materia en mente. Limitando a la mente solamente a la expresión material, la filosofía materialista inhibe la evolución de la mente hacia expresiones más sutiles y sublimes”. [10]

 

Citas:

[1] Shrii Shrii Anandamurti. Prout en una cáscara de nuez volumen 3 parte – una compilación. Discurso: “El valor existencial de la ideología”. The Electronic Edition of the Works of P.R. Sarkar Version 7.5. Publicaciones Ananda Marga.

[2] Kuusinen V. O. y otros. (1961). Manual de Marxismo – Leninismo. Cuba: Imprenta nacional de cuba. P. 29.

[3] Willard Van Orman Quine. (2003 – catorceava publicación -). Desde un punto de vista lógico. Estados Unidos de América: Harvar University Press.

[4] Gary Coyle. (1984). Socialismo Progresivo. Australia: Proutist Universal Publications. P. 15

[5] Avadhu’tika’ A’nanda Mitra’ A’carya. (1981). The spiritual philosophy of Shrii Shrii A’nandamu’rti. Dist. Purulia. India. : Ananda Marga Publications. P. 1

[6] Shrii Shrii Anandamurti. Ánanda Márga: Elementary Philosophy. Discurso: “¿Qué es la Entidad Suprema?”. The Electronic Edition of the Works of P.R. Sarkar Version 7.5. Publicaciones Ananda Marga.

[7] Shrii Shrii Anandamurti. Ánanda Sútram. The Electronic Edition of the Works of P.R. Sarkar Version 7.5. Publicaciones Ananda Marga.

[8] Gary Coyle. (1984). Socialismo Progresivo. Australia: Proutist Universal Publications. P. 15.

[9] Dr. Shambhushivananda . (2000).Eternal philosophy – questions and asnwers. Sweden: Prashikshana Matha.

[10] Gary Coyle. (1984). Socialismo Progresivo. Australia: Proutist Universal Publications. P. 15.

 

Acerca del autor:

nomadas-2016

Gaungadhara Deva es instructor de Yoga y director de la Casa “Bhágavat Dharma” el cual es un espacio destinado a brindar las herramientas, asesoramiento y guías necesarias para el desarrollo espiritual. Editor general de “Vistára-Expande tu Consciencia”. Actualmente coordina proyectos de servicio social en Mérida, Yucatán.

 

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